Desde 2020, cuando Inter Miami debutó en la MLS en plena pandemia, la historia del club ha sido una mezcla de ilusión, tropiezos y un sinfín de obstáculos. Aquel primer año fue extraño: estadios vacíos, protocolos estrictos y un equipo que apenas comenzaba a encontrar su identidad. A todo eso se sumó la eterna odisea por consolidar un estadio propio, un sueño que parecía alejarse cada vez que surgían nuevos retos políticos, vecinales o de infraestructura.
Cinco años después, ese mismo club levantó su primer trofeo de la MLS Cup, y lo hizo de la mano de un jugador que cambió la historia del deporte: Lionel Messi.
De los cimientos inestables al proyecto galáctico
Inter Miami vivió sus primeros pasos como franquicia con más dudas que certezas. Ni el rendimiento deportivo ni el proyecto de estadio reflejaban la ambición que los propietarios, liderados por David Beckham, habían prometido. Incluso en 2021 y 2022 el equipo osciló entre reconstrucciones continuas, cambios de entrenador y una búsqueda interminable de identidad.
Todo cambió con un movimiento que sacudió al planeta futbolístico: la llegada de Messi, junto a excompañeros del Barcelona que entendían su fútbol de memoria. Sergio Busquets, Jordi Alba, y más tarde refuerzos de corte creativo y experiencia internacional, transformaron a Miami en un ecosistema donde Messi podía liderar con comodidad, inteligencia y talento.
Lo que alguna vez fue un club emergente se convirtió en un equipo que jugaba como si hubiese nacido para las noches grandes.
La final: un guion escrito para Messi
La MLS Cup 2025 era el escenario perfecto. Miami llegaba con dudas defensivas, pero con una certeza absoluta: cuando Messi está en el campo, cualquier partido es ganable.
Y así fue.
Messi controló los tiempos, rompió líneas, creó ventajas en cada pausa y en cada aceleración. Su asistencia para el primer gol fue puro ADN Barça: un pase filtrado entre líneas, interpretado a la perfección por un compañero que lo conoce desde hace años. El segundo llegó tras una jugada que nació en Busquets, pasó por Alba y terminó con una definición anticipada tras un rebote provocado por Messi.
Miami, el equipo que nació durante el silencio de los estadios vacíos, se convertía en campeón con un fútbol que recordaba a las mejores épocas del Barcelona.
Un proyecto que cierra un ciclo y abre otro
La historia de Inter Miami no es solo un cuento de éxito deportivo. Es una narrativa de persistencia: del club que tuvo que jugar en un estadio temporal, que peleó con burocracias interminables y que sufrió altibajos deportivos antes de encontrar su identidad.
Hoy el club brilla porque apostó por una idea clara: construir alrededor de Messi un entorno que replicara la química y la inteligencia colectiva de su era dorada en España. Esa columna vertebral ex-Barcelona no solo dio estabilidad; le dio estilo, personalidad y una memoria futbolística que marcó la diferencia en los momentos decisivos.
Conclusión
Inter Miami ganó su primera MLS Cup, sí. Pero ganó mucho más: legitimidad, identidad y un lugar en la historia de la liga.
Lo que empezó en 2020 con incertidumbre se transformó en 2025 en una epopeya liderada por uno de los mejores jugadores de todos los tiempos.
Messi no solo llevó al equipo al título: lo convirtió en un club grande.